2015 fue el año en que el running se volvió mi terapia, desde ese año no lo solté; corría donde podía, solo eramos mis audífonos y yo contra el mundo. En un año la vida me ha enseñado más que en todos mis 30 y tantos años, aún recuerdo ese marzo del año pasado acompañado de un diagnóstico de artrosis de rodilla, a eso se debía ese maldito dolor al correr; para ser sincera no me preocupaba ya no correr, creo que lo que más me preocupaba era ¿y ahora como voy a drenar mis emociones? Si para mi el ir tratando al ritmo de la música era como un curita para el alma, era ir soltando cosas paso a paso, o bien esas endorfinas en mis días felices. Pero como todo en esta vida, todo pasa, "uno se adapta a todo menos a no comer" dice mi madre, así que yo adopté la natación y el gym, siempre he dicho no hay mejor terapia para todo mal, que el ejercicio y para todo bien también. La artrosis se me olv idó por unos meses, todo parecía estar bien, pero algo ya no cuadr...
Nada mejor para reflexionar que una tarde de lluvia, un buen par de audífonos y el reproductor de música sonando una de las canciones d el legendario Frank Sinatra 🎵 –“ when you arouse the need in me , my heart says yes indeed in me , proc e ed with what your leading me to ” para mí en este momento es lo ideal para perderse un rato del bullicio del mundo y de esta ruidosa, caótica, pero también mágica ciudad, así pues con un té chai en la mano derecha y mi pluma en mano izquierda d e j á ndose guiar por mis pensamientos. Me encuentro en un café de es o s con toque entre rom á ntico y hipster con focos de bombilla colgando por doquier , y así inmersa en esta escena perfecta que les describo estoy rodeada de parejit a s y le di rienda suelta al papel y pluma llegando a la conclusión que hay dos tipos de parejas: las que se ve que tienen meses o años y las ...